Todos seguimos vulnerables

Todo se transforma

Por: Eduardo García

El día domingo 9 de agosto se dio el lamentable fallecimiento de la alcaldesa de Moloacán, Victoria Rasgado Pérez, una mujer de apenas 35 años, con aparentemente buena salud, pero que sucumbió ante los estragos causados por el Covid-19 y hoy lunes 10, ha dado positivo a la prueba de este virus el secretario de educación del estado, Zenyazen Escobar García, así como también el secretario de gobierno de la Ciudad de México, José Alfonso Suárez del Real, mientras que la titular del poder en dicho lugar, Claudia Sheinbaum, se ha puesto en aislamiento ya que tuvo contacto con él.

Estos son sólo algunos de los casos, que por ser personas que se desempeñan en la función pública y son expuestos diariamente al escrutinio de la sociedad y los medios, salen a relucir, pero diariamente de acuerdo a las cifras oficiales del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, son miles los nuevos casos positivos, muchos de ellos de gente que lamentablemente por diversas circunstancias, están condenados a un desenlace fatal.

Por poner un ejemplo de cómo el SARS-COV2 no perdona, son ya tres los alcaldes que han fallecido en nuestro estado: Gerardo Tirso Acahua Apale de Coetzala, Irma Delia Bárcena Villa de Miahuatlán y como decía en un principio, Victoria Rasgado. Ellos, aun teniendo relativamente mejores recursos económicos para acceder a tratamientos médicos privados, terminaron por ser parte de la escandalosa cifra que supera ya las 50 mil muertes en México.

Imagínese usted qué nos depara a nosotros los ciudadanos de a píe, los comunes y corrientes (yo más corriente que común me disculparán), digo hay casos extraordinarios de recuperación, que son la mayoría de quienes han enfermado; aunque no deja de ser exorbitante la cantidad de fallecimientos; pero no todos tenemos el privilegio de ser atendidos por un gran médico, hermano de un gobernador, en el hospital más caro del estado.

El punto aquí es que las estrategias fallaron y lo seguirán haciendo, porque no todo es responsabilidad de las autoridades. Sí tienen su culpa y me parece una irresponsabilidad que el presidente siga en la postura de no haber usado y seguir sin usar el cubrebocas en actos públicos, sabiendo que su ejemplo, bueno o malo, arrastra a las masas. Sin contar además la sarta de contradicciones entre el mismo presidente y López-Gatell, que sí usen cubrebocas, que no lo usen, que sí sirve, que no sirve, que sí salgan, que no salgan, en fin, un verdadero desgarriate.

Nosotros como sociedad debemos responsabilizarnos de nuestro bienestar, no hacer fiestas, evitar aglomeraciones, usar cubrebocas, lavarnos las manos constantemente, todo sin escatimar, porque a final de cuentas esto sigue siendo una historia que va para largo y todos seguimos vulnerables.

*Imagen de Agencia Foto Jarocha.