¿El PRI veracruzano en venta?

BARRA LIBRE.

Por: Alfredo Quezada Hernández.

¿EL PRI VERACRUZANO EN VENTA?

Pobre partido lo están terminando de enterrar.

De lo poco que quedaba del Revolucionario Institucional el porteño se está encargando de desaparecer. 

El sujeto ese que hace las veces de dirigente estatal, mas no de líder, no tiene llenadera.

Su condición de mezquino lo ha llevado a niveles insospechables con tal de hacer dinero.

Como en los viejos tiempos del absolutismo francés de Luis XVI, los cargos están en venta para poder sobrevivir, para paliar las finanzas personales y, en este caso, Marlon Ramírez Marín podría ser el mejor ejemplo.

Le platico.

Gente bastante bien enterada, que ha caminado por los drenajes del tricolor estatal, nos platica que hace unos días un par de enviados del ex gobernador Fidel Herrera, fue a comprar, ante el dirigente estatal priista, la dirigencia de la CNOP veracruzana para “El Fofo”, sí, para el mediocre ex diputado local Rodolfo Ramírez Arana.

Los enterados precisan que los embajadores fidelistas en la talega cargaban una cantidad que abarcaba los seis ceros, pero el sablazo también incluía la nominación a la diputación federal plurinominal venidera. Nos señalan que en un principio el porteño lo acepto gustosamente, pero al darse cuenta que también debía cederle, en el paquete, una pluri, hizo la intentona de doblar la cantidad, petición que tajantemente fue rechazada por los plenipotenciarios, por lo que al final tuvo que apechugar Marlon Ramírez. 

El también duartista de Ramírez Arana, llega sin luz propia, la tiene fácil, nada le habrá de costar superar el “trabajo” de “La Dulcinea”, la corrupta dirigente sindical no hizo nada por tan noble parcela priista, la representante popular local se ha venido dedicando a complacer a su “Don Juan” y juntos, desde el congreso, a darse vida de jeques.

El ex alcalde de Paso de Ovejas no es otra cosa que un verdadero títere del ex gobernador veracruzano, un comediante metido a político que, como “La Aventurera”, ha sabido vender caro su amor. Sus allegados señalan que los dividendos que ha obtenido son jugosos, recursos que ya los quisieran algunos de esos políticos que andan por allí causando lastimas, pero eso sí, bien vestiditos y perfumados.   

La mansedumbre que mostro Ramírez Arana ante Javier Duarte, de igual forma le dispensó suculentas utilidades financieras, los que le conocen precisan que “El Fofo” fue de los consentidos del hoy recluso, tan es así que le concedió el que propusiera eso de las famosas “Foto Multas”, que no fue otra cosa, que una más de las tantas succionadas que de manera natural y seguida se le ocurren al ahora dirigente popular.

Ramírez Arana no ha mostrado capacidad para sumar, es inculto, soberbio, no ha sabido responder a los intereses de la sociedad, solo se ocupa y preocupa por los propios.

Con Adolfo y Marlon se configura un PRI derrotado, sin futuro, un instituto político que no ha sabido, ni sabrá, ser oposición, que tendrá que regresar a su pasado, a ser rebaño.

No hay liderazgo, no hay rumbo ni trabajo. 

Las posibilidades de recuperar la confianza del electorado son nulas.

No debe causar sorpresa si en breve las bases priistas dan comienzo a la desbandada y externan su desencanto ante tanta porquería, ante la abundancia de corrupción.

Tiene rato que en Veracruz el PRI dejo de ser promotor del cambio y la transformación, para nada que ha sido cuidadoso y respetuoso de las instituciones, al contrario, las ha saqueado, ejemplos sobran.

En la entidad, en los últimos años, el tricolor ha permitido que se le arrebaten las libertadas a los veracruzanos, eso le ha valido madre.

En pocas palabras no ha procurado que se respete la división de poderes y que las instituciones transiten dentro de un sistema democrático representativo. Y qué decir de la voluntad popular, esa, los Tlatoanis priistas, se la han pasado por el Arco del Triunfo, allí por donde no les da el sol, ni a Marlon ni al “Fofo”.

Como bien dicen las bases priistas, “que escasa progenitora”.

Y felicidades anticipadas a Ramírez Arana, gracias a Fidel Herrera, por fin habrá de ver coronado su capricho: el ir a aposentar sus escurridos glúteos en un cómodo sillón de San Lázaro.

Provecho.